viernes, 2 de mayo de 2014

Diseccionando la Estabilidad


Ante la permanente estafa en el lenguaje (entre otras) a la que nos somete nuestro amadísimo Gobierno, conviene echar mano del diccionario para recuperar el significado real de los términos.  Nos cuentan que se ha enviado a Bruselas el Plan de Estabilidad 2014-2017 pero ¿qué significa estabilidad?  En una primera consulta no salimos de dudas: “Calidad de estable”, reza la definición, de modo que habrá que buscar Estable: “Que se mantiene sin peligro de cambiar, caer o desaparecer”.  Preocupante.

Se deduce, pues, que la previsión económica que Rajoy ha enviado a sus jefes, tiene como objetivo evitar el peligro de cambios, es decir, nuestro presidente se pasa el día mascullando por los pasillos aquello de “virgencita  -condecorada o sin condecorar- que me quede como estoy”:

Inmersos en el círculo vicioso de una economía anémica: un desempleo intolerable que, después de decirnos que había tocado fondo, al parecer, se ha puesto a cavar hacia las profundidades; unas entidades financieras que, después de ser izadas del abismo con nuestro dinero, se niegan a abrir la espita del crédito a las PYMES y al consumo; una patronal embarcada en su particular cruzada contra los derechos laborales; un abandono terrible de los más desfavorecidos sustanciado en millones de familias que pasan hambre, dependientes abandonados a su suerte, enfermos crónicos que deben elegir entre medicinas y comida, estudiantes condenados a la frustración académica, etc.

Ahora bien, están sacando un aprovechamiento máximo a la excusa de la situación económica para darnos un buen arreón en materia de derechos y libertades, con unas iniciativas legislativas en marcha o de inminente aprobación que nos recuerdan amargamente aquello de “atado y bien atado”:  Una ley de educación que fomenta la desigualdad, la ignorancia y lamina cualquier atisbo de pensamiento crítico; una reforma judicial, precedida por la ley de tasas, que elimina el principio básico de la igualdad ante la ley; una anunciada reforma de la ley del aborto que retrotraerá a la mujer y sus libertades a los años 70; una ley de seguridad ciudadana que criminaliza toda protesta por justa y pacífica que sea o una mordaza a la expresión libre de la opinión, muy útil cuando todo apesta.

El cáncer de la corrupción se ha extendido por todo el Estado, tanto en estamentos como en geografía, y se aprovecha con habilidad de timador para fomentar una desafección política que, en forma de abstención masiva, les sirva para perpetuarse en el poder.


Cuentan que, una vez, fue un familiar a preguntar por una persona ingresada en el hospital, al informarle que había fallecido contestó: “Gracias, avísenos si se produce algún cambio en su situación...”.  No se sabe si el lumbreras de turno se llamaba Mariano pero sospechamos cuál es su concepto de estabilidad.


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